Cuenta cada persona de la que guardas algún dato, aunque sea solo su correo.
Cada sistema, planilla o cuenta suma: el sitio, el correo, WhatsApp, la caja.
La ley obliga a responder en plazo. Tener el procedimiento cuenta a favor.
No hace falta un cargo formal: basta que alguien sepa qué se guarda y dónde.
Un correo enviado a quien no era también cuenta. Saberlo cambia las prioridades.
La ley pide poder demostrar quién accedió. Con una clave compartida no se puede.
Perderlos también es un incidente: la ley pide que estén disponibles, no solo protegidos.
Guardar por si acaso es la infracción más silenciosa: el dato que no tienes no se te filtra.
Si un proveedor los trata por ti sigues siendo responsable, y eso se respalda por contrato.